martes, 1 de septiembre de 2015

Algunos papeles referentes a Otero de Sariegos en el Archivo Ducal de Frías

Intentando buscar datos para ampliar la historia de Otero de Sariegos ( publicada hace un tiempo en villafafila.net) encontré algunas referencias a documentación en el portal  de Archivos españoles del Ministerio de Cultura,  PARES.

Se trata de un inventario de documentación antigua referente al señorío de Villalpando, cuyos originales no he localizado.
Sabíamos que Otero de Sariegos en la Edad Moderna pertenecía al estado de los Condestables de Castilla, como Villalpando y su tierra, aunque diferenciado de ésta. Lo que no constaba era la forma de integración de Otero en este patrimonio nobiliario que acabó como otros muchos lugares, entre ellos Villarrín de Campos,  integrados en el Archivo ducal de Frías
Escudo de la casa ducal de Frías

En la Edad Media Otero se integraba en el territorio de Lampreana y posteriormente en el alfoz de Villafáfila. Lo sabemos porque en 1178 cuando el monasterio de Gradefes recibe una donación de Pedro Ordoñez y Elvira Juánez de bienes en Otero, se menciona in alfoz de Villafáfila.

Antes de 1229, cuando ésta es donada definitivamente a la Orden de Santiago, Otero ya debía de haberse desmembrado de su jurisdicción y pertenecería seguramente, por donación real, a algún noble que iría repartiendo entre sus descendientes las propiedades. No tenemos documentación de ello, hasta que a principios del siglo XV María de Solier, señora de Villalpando compró de diferentes propietarios particulares en los que habrían recaído la propiedad de Otero después de sucesiones y herencias.


María de Solier era hija de Arnao de Solier, noble francés que recibió la villa de Villalpando por donación de Enrique II en 1369 como recompensa a la ayuda que le prestó, junto con otros nobles franceses, en la larga guerra civil que mantuvo contra su hermano Pedro I, el Cruel, al que mató en Montiel. Posteriormente su hija recibió la confirmación de la misma y se casó con don Juan Fernández de Velasco, conde de Haro.

 Durante su vida compraron vasallos y haciendas en Villanueva del Campo, entre otros a Juan Marbán, vecino de Villafáfila y sus hermanos, hidalgos, que los poseerían por herencia familiar. 



Después de enviudar, doña María siguió comprando bienes y jurisdicciones para ampliar su patrimonio:

- 12 de septiembre de1420 Juan Rodríguez de Neyra[2], vecino de Zamora, vende a Alfonso Fernández de Bastas, vecino y procurador del concejo de Villalpando “todos los vasallos, suelos poblados y por poblar, con la justicia civil y criminal, jurisdicción alta y baja, tierras, prados, pastos, montes, aguas y todas las cabañas de hacer sal, con todo lo demás que le pertenecía en el lugar de Otero de Seriego, por precio de 18.000 mrs de dos blancas”.
Ratificación el día 24 ante el mismo escribano, Juan Fernández, y declaración del comprador de que la cantidad que había satisfecho por la referida venta era de la señora doña María de Solier, viuda de Juan de Velasco, y que esta compra era para ella y no para el dicho concejo.



- 24 de septiembre de 1420 Diego Rodríguez de Valdés y su mujer Aldonza Ruiz a favor de doña María de Solier de todos los vasallos, suelos poblados y por poblar, con la jurisdicción y justicia civil y criminal, con todos los prados, términos, exidos, riveras, montes, aguas, y cabañas de hacer sal, con todo lo demás que le pertenecía en el lugar de Otero de Seriego y Villafáfila por precio de 12.000 mrs, ante el mismo escribano.
Estas escrituras están en el mismo pergamino.






- 31 de diciembre de 1425 Fernando Fernández, clérigo de San Pedro y Diego Rodríguez de Valdés, como testamentarios de Pedro Rodríguez de Carvajal y Leonor González, su mujer, venden a doña María Solier, señora de Villalpando, toda la heredad de pan llevar y un suelo que habían dejado en el lugar de Otero de Seriego por precio de 375 mrs. En Villafáfila ante Juan Sánchez, escribano y notario público de Villafáfila.



- 10 de diciembre de 1427 Álvaro Fernández, vecino de Villalpando vende a doña María Solier todos los vasallos, suelos poblados y sin poblar, tierras, ferreñales, con todos los demás bienes muebles y raices que tenía y le ertenecían en el lugar de Otero de Seriego por precio de 1.500 mrs. de dos blancas, ante Martín Fernández, notario de Villalpando.


- 4 de enero de 1429 Pedro González de Terrones, vecino de Castronuevo, vende a doña María de Solier, viuda de Juan de Velasco, dos suelos con su jurisdicción, señorío y derechos, todas las tierras de pan llevar so la campana de San Martín, y otra a do dicen Reguera, todo en término de Otero de Seriego por precio de 600 mrs de dos blancas. En Villalpando ante Martín Fernández notario público.
(Frias)


Espero poder consultar algún día los documentos originales si se conservan que nos darán más información. De lo anterior se deduce en interés de doña María de Solier por adquirir todos los vasallos y solares de Vilalpando con cinco compras a lo largo de nueve años para hacerse con su señorío completo, que Otero hasta el siglo XIX siempre se denominó de Seriego o Serigo,

Por su testamento en 1435 pasó por herencia su hijo mayor, Pedro Fernández de Velasco, conde de Haro, junto al mayorazgo de Villalpando pero separado del mismo, y sucesivamente a sus descendientes los Condestables de Castilla, acabando en el Ducado de Frías.

El señorío incluía el vasallaje de los vecinos que debían abonarle los pechos o martiniega, la jurisdicción ordinaria y en segunda instancia con el derecho de nombrar alcaldes, el patronato de la iglesia de San Martín y el derecho de presentar al párroco, una tercera parte de los diezmos, las alcabalas y diversas propiedades que sumaban más de 160 cargas de tierra de sembradura.




Cada vez que la casa de Velasco cambiaba de titular por fallecimiento se producía la toma de posesión por un apoderado del conde en nombre del mismo.


En 1831 los señores de la villa a través de su administrador de Villalpando procedieron a medir y apear las heredades de la casa ducal de Frías por medio de un agrimensor. Se hallaban repartida en quiñones que tenían arrendados los vecinos del pueblo:


Felipe de Ledesma 9 cargas y media de trigo y otras tantas de cebada
Diego Escaja 6 y 6
D. Juan Antº de Calzada 12 y 12
Tomasa Bueno viuda de Diego Suena 8 y 8
D.Rafael de León 15 y 15
D. Manuel Ojero 15 y 15
Francisco Miranda 6 y 6
Tomás Hidalgo 11 y 11
José Costilla 9 y media y 9 y media
Basilio Ledesma 3 y 3
Pascual Ledesma 2 y 2
Gregorio Orduña 9 y 9
Toribio Pozuelo, Francisco Álvarez, Ubaldo Toranzo, Santos Fernández 3 y media y 3 y media.

Por lo que vemos que la mayoría de los vecinos traían en renta quiñones del señor de la villa, con diferentes extensiones seguramente en relación con el ganado de labranza con que contaban y con su capacidad económica 











[1] 

  [2] Se trata de un caballero zamorano que participó como patrón de una de las galeras que armó el Almirante don Alonso Enríquez en 1407. Seguramente estaría emparentado con su homónimo, el señor de Alija y Ribaroya por merced de Enrique II.

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